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Jueves, 27 Noviembre 2014 18:54

La Virgen Maria

  • He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a su Palabra
Escrito por

Lucas 1:26-38
La experiencia de María fue un hecho extraordinario recibir la visita de un ángel sin duda fue algo muy especial. Pero el ángel le traía un mensaje dificíl de asimilar, decirle que había sido elegida por Dios, para concebir del Espíritu Santo, un niño que iba ser hijo de Dios que se llamaría Jesús y que sería El Salvador.

 

¡Vaya noticia!, por lo tanto aquí María es puesta en gran aprieto, ¿Cómo será esto, pues no conozco varón? No era una pregunta fruto de la incredulidad, ¿cómo, es que esto iba a suceder?, era algo tan anormal.

 

Quiero destacar en primer lugar que María por lo que vemos no era una mujer que había nacido con características especiales, sino era una mujer normal que estaba a punto de casarse con un hombre que se llamaba José, como lo hacen todas las mujeres y dice la Biblia que habia hallado gracia delante de Dios, para realizar esta obra especial. Y en esto se prueba el calibre de esta mujer que amaba a Dios de todo corazón.

 

Con esto se arriesgaba a ser señalada y hasta podría ser apedreada por quedar embarazada sin estar casada, ¿qué le diría a su novio, podría creerle? Muchas incógnitas se le presentaban, pero apenas entendió como se realizarían las cosas, ella dijo "He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu Palabra". ¡Qué entrega! ¡que disposición! a hacer la voluntad del Señor.

 

En esto María la sierva del Señor es un gran ejemplo para nosotros, Dios quiere que todos los que servimos al Señor y los que desean hacerlo tengan una actitud así, dispuestos a que el Señor haga con nosotros lo que el quiera.

 

Todos sabemos lo que pasa a continuación, José cuando lo sabe, la quiere dejar secretamente, pero el ángel del Señor se le aparece para contarle lo que estaba sucediendo y enfocarlo en el propósito. Siguen juntos como una pareja normal, nace el Señor y vemos que la actitud de María siempre fue sintiéndose Sierva del Señor.

 

Vemos que a María en la Biblia no se le da nunca más un protagonismo especial, fue un instrumento en las manos de Dios para traer al mundo a Jesucristo hombre, criarlo y después desaparece de escena completamente, el Señor muere resucita, le encomienda la misión a los discípulos, luego viene el Espíritu Santo trayendo el nacimiento de la Iglesia pero a María no se la menciona más.

 

Si hubiera estado en los propósitos de Dios de que María ejerciera un papel importante en la Iglesia, seguramente la hubiéramos visto en la Iglesia de los comienzos (en Hechos de los Apóstoles) desempeñando algún papel, pero nada, el protagonismo que se la da en este tiempo en un sector del Cristianismo sin duda es algo creado por los hombres. ¡Cuidado con esto! Nuestro enfoqué siempre tiene que estar puesto en Jesucristo.

 

Alguien dijo en estos días que un cristiano esta huérfano sin la virgen María, que le daba una cierta lástima a los que se centraban sólo en Jesucristo, y que todos los Cristianos necesitamos la ayuda de María en nuestra peregrinación, así como la necesito Cristo y que tenemos dos madres la virgen y la Iglesia.

 

Quisiera decir que ninguno de estos conceptos son Bíblicos. El mismo Señor dijo: Que no nos dejaría huérfanos, sino que enviaría al Espíritu Santo, que él nos guiaría a toda la verdad, no dijo que nos enviaría a María, con el Espíritu Santo lo tenemos todo, con el no estamos huérfanos.

 

Y a la Iglesia no la debemos tener como nuestra madre, sino que somos parte de ella, no podemos estar separados de la Iglesia es el cuerpo de Cristo y nosotros somos miembros de ella y en ese sentido necesitamos de la Iglesia.

 

Concluyendo, quiero decir que espiritualmente no necesitamos de madres, Dios a través de Jesucristo, el Espíritu Santo y el Padre son todo lo que nosotros necesitamos, hay un pasaje de la Escritura que Dios refiriéndose a su pueblo Israel dice que les consolaría como consuela una madre (Is. 66:13), así que cuidado, con los falsos profetas que vienen a querer influenciarnos con cosas que no son de Dios y que no están corroboradas con las Escrituras.

 

Que Dios nos ayude a mirar a María desde la perspectiva correcta, una sierva del Señor que debemos imitar su entrega, devoción y disposición en el Servicio, y permitamos que el Espíritu Santo sea nuestro padre y madre si lo deseáis, así de esta manera seguro que no estaremos huérfanos.

Ernesto Lozano

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